Cómo una empresa de mantenimiento industrial ordenó el gasto de sus equipos de trabajo sin perder agilidad local
Gobernanza del gasto: de “cada quien compra” a un solo frente
Una empresa de mantenimiento industrial con cuadrillas en varias ciudades, que atiende plantas manufactureras, operaba bajo una lógica simple: ‘si hace falta algo, se compra’. Cada cuadrilla o sucursal elegía proveedores locales, negociaba precios y enviaba facturas a la oficina central.
El resultado: mismas refacciones, herramientas y EPP con precios distintos, compras duplicadas y poca idea del gasto total.
El reto con IMTRAC fue poner orden sin matar la agilidad local. Se consolidó una vista del gasto por sucursal, categoría y proveedor, identificando proveedores duplicados, diferencias de precio y compras fuera de cualquier lineamiento. A partir de ahí, se definió un catálogo simple de proveedores preferentes con condiciones marco a nivel central.
En menos de seis meses, la empresa redujo la dispersión de proveedores en un 35%, logró ahorros concretos en insumos recurrentes y bajó el volumen de compras fuera de proceso. “Lo que valoramos fue que no intentaron volver todo centralizado; respetaron lo que sí tenía sentido local”, comenta la gerente administrativa.
Mapa de gasto y catálogo de proveedores preferentes
Primero se armó una vista clara de qué se compraba, dónde y a quién. Esa radiografía permitió detectar proveedores duplicados, precios incoherentes y categorías donde cada sucursal hacía “lo suyo”. Con esa base, se definió una lista corta de proveedores preferentes por categoría, con precios y condiciones claras.
Reglas simples para compras locales
Se establecieron umbrales por monto y tipo de gasto: hasta cierto nivel, la sucursal puede elegir dentro del catálogo; por encima, la compra se revisa a nivel central. No se prohibió comprar fuera, pero se fijaron condiciones y justificaciones mínimas. Así se frenaron grandes compras impulsivas sin bloquear lo operativo.
Tablero de gasto y ajustes progresivos
Un tablero mensual muestra el gasto por equipos de trabajo, el uso de proveedores preferentes y las compras fuera de catálogo. Las desviaciones se revisan en una sesión corta con dirección y responsables de operación. En lugar de cambiar todo de golpe, se avanzó por oleadas: primero las categorías más desordenadas (primero refacciones de mantenimiento), luego el resto (herramientas y EPPs).
Resultados y métricas que importan
- 35% menos proveedores activos en categorías recurrentes, sin perder servicio.
- Ahorros medibles en combustibles, herramientas y EPP por consolidación de condiciones.
- Menos compras “por fuera” y más gasto bajo reglas compartidas.
- Visibilidad real del gasto por sede, con responsables claros.
Lecciones útiles
- La lucha contra el gasto fuera de proceso empieza con visibilidad, no con prohibiciones.
- Un catálogo razonable de proveedores preferentes funciona mejor que 20 políticas.
- Dar cierto margen a las sucursales facilita la adopción de reglas centrales.
- Un tablero mensual con pocas métricas bien elegidas cambia más que reportes interminables.
Conclusiones
Esta empresa pasó de un esquema donde cada sucursal “resolvía como podía” a una gobernanza del gasto clara, donde la dirección mira el conjunto y las sedes operan con reglas entendibles. Sin sistemas nuevos ni manuales pesados: solo datos, catálogos básicos y acuerdos explícitos sobre cómo se gasta.
Ver más casos de éxito.





