Cómo una envasadora de productos líquidos pasó de apagar incendios a planificar su abastecimiento

Planificación de abastecimiento: de la urgencia al control

Durante años, esta envasadora de productos líquidos funcionó con pedidos de último minuto y dependencias de proveedores únicos para envases y tapones. Cada pico de demanda se convertía en una carrera contra reloj. La planificación de abastecimiento se volvió imprescindible. “Podíamos quedarnos sin envases a mitad de una corrida de producción”, recuerda su gerente de operaciones.

Con la ayuda del gerente levantamos un diagnóstico de gasto y criticidad de insumos, trabajamos con el equipo para ordenar un mapa de categorías y armar un calendario de compras con RFQs programados y comparativos inmediatos. No fue un cambio traumático, sino una serie de pequeños ajustes en parámetros y hábitos de trabajo. “Fue sorprendente lo rápido que sentimos control”, dice su directora financiera.

En los primeros 90 días estabilizaron las entregas y empezaron a diversificar proveedores para insumos críticos. Hoy cuentan con un tablero semanal que ajustan ellos mismos y un pipeline de categorías con métricas de servicio. Con esta base, planean implementar contratos marco para su nueva línea de envasados especiales.

5 pasos eficaces para planificar el abastecimiento

1) Mapa de categorías y criticidad real.

Clasificamos familias (envases, tapas, etiquetas, químicos, logística) por impacto y riesgo (valor anual, lead time, alternativas). El equipo ve “dónde está el riesgo” y qué cubrir primero.

2) Calendario de compras con ventanas 90/60/30.

Pasamos de reaccionar a decidir con tiempo: cada categoría tiene fechas de RFQ, evaluación y orden de compra. Las ventanas 90/60/30 marcan cuando preparar RFQs, evaluar opciones y emitir órdenes, reduciendo las “compras de pánico”.

3) RFQs comparables y simultáneos.

Estandarizamos variables: precio por unidad, MOQ, ventana de entrega, tolerancias de calidad, condiciones de pago y soporte técnico. Con comparables homogéneos, la decisión es transparente y más rápida.

4) Parámetros y alertas accionables.

Definimos mínimos/máximos por SKU, puntos de reorden y alertas de sobrestock o riesgo de ruptura. La revisión semanal (45–60 minutos) documenta ajustes y responsables: pocas tareas, bien hechas.

5) Tablero y pipeline de renegociación.

El tablero muestra cobertura, desempeño vs. SLA y próximos hitos. El pipeline prioriza a quién renegociar y cuándo, con evidencia de desempeño y alternativas listas.

Resultados y métricas que importan

  • Entregas estabilizadas en insumos críticos en 90 días.
  • Menos urgencias y mayor previsibilidad de compra.
  • Mejores condiciones en precio/plazos gracias a RFQs programados.
  • Autonomía del equipo: tablero y calendario operados internamente.

Lecciones útiles

  1. Sin calendario, no hay planificación: define ventanas 90/60/30 y respétalas.
  2. Los RFQs comparables cambian la negociación de “opiniones” a datos.
  3. Parámetros y alertas simples superan controles complejos que nadie mantiene.
  4. Un pipeline visible evita renovaciones de último minuto.
  5. La planificación de abastecimiento termina siendo un hábito sencillo que se sostiene en el tiempo.

Conclusiones

Con un calendario claro, RFQs programados y un tablero semanal, esta envasadora pasó de apagar incendios a planificar su abastecimiento: menos sobresaltos, mejores condiciones y una base sólida para crecer.

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